Debes pensar que soy estúpida, debes pensar que soy tonta, pero he visto todo esto antes. Nunca dejaré que te acerques a mi, a pesar de que signifiques mucho para mi.

Cada vez que me haces daño, menos voy a llorar. Y cada vez que me dejes, más rápido se secarán estas lágrimas, y cada vez que me abandones, menos te querré.

Cariño, no tenemos oportunidad, es triste, pero es verdad. Soy demamasiado buena en las despedidas.

Se que estás pensando que no tengo corazón, se que estás pensando que soy fría, solamente estoy protegiendo mi inocencia, solamente estoy protegiendo mi alma.

Nunca dejaré que te acerques a mí, porque cada vez que me abro, duele.

Sam Smith

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Nunca me conoció

“Nunca me conoció, nunca me dijo tengo miedo de que ya no vuelvas. Nunca se declaró culpable de tanta intención tirada en la escalera. Nunca sus ojos libres, su cuerpo libre, ni sus palabras tirándome al cuello. Nunca me conoció, tal vez jamás lo hiciera.

Vive derrotado, caminando entre la gente, vive lleno de zarpazos esquivando cuando siente.
Alas rotas y cansadas de romperse en algún vuelo, lluvia seca que te nace pero nunca llega dentro.
Mirada inofensiva de los que nunca reclaman, algo cómodo que sientes pero nunca te desarma.
Tierno como un animal que va buscando una caricia. Se llevó todo de mí, pero nunca tuvo prisa.”

Vanesa Martín

 

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Nunca me conoció

Vacío

Sólo veo miradas vacías y almas ardiendo en la soledad, veo sueños que no saben a donde van. Todas las caras que veo, son sólo máscaras, me parece que nada es real, a veces juego a descifrar quien hay detrás, pero todos hacen su papel tan bien, todos se esconden detrás de su piel, hay palabras que están afiladas y atraviesan el alma, hay miradas que no dicen nada y luego gestos que lo dicen todo, me siento tan llena en un mundo tan vacío, me siento tan sola en un mundo que está tan lleno, en un mundo lleno de humanos pero de ninguna humanidad.

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Vacío

Lobo malo o lobo bueno, tú decides

Después de un buen tiempo, me he dado cuenta de que sigo escuchando la misma música que hace tres años, y sigo cotilleando curiosamente a esa chica por redes sociales, que resulta que ahora es famosa porque es cantante de un grupo y le va genial, cosas de la vida… y sigo escribiendo mis chorradas, y creyendo que lo hago bien, menos cuando pasa el tiempo y lo vuelvo a leer y me doy cuenta de lo mal que lo hago, pero sin embargo hay otros escritos que pienso “vaya, eso lo he escrito yo?” y me siento genial, también sigo enamorada de la pizza, del incienso, de los libros (aunque estén sin leer da igual), del cine, de la música, todavía sigo escuchando música y cerrando los ojos y dejándome llevar y sigo soñando con cosas, todavía sigo sintiendo miedo ante los desconocidos, todavía sigo pensando que habrá sido de esas personas que me hicieron daño en el pasado, no es echar de menos, es solo curiosidad, y a veces los veo por la calle, y me sale esa sonrisa tímida para adentro, y sonrío sin querer, no es un saludo, es una felicidad interior de poder haber salido de ahí y estar hoy donde estoy. Y lo más raro de todo, sigo siendo yo a pesar de los palos que me ha dado la vida, sigo siendo la chica tierna de siempre, la que se queda mirándote ingenua y salvaje al mismo tiempo, la que da y da esperando algo a cambio, y nunca recibo nada a cambio, pero mantengo la esperanza de que la vida algún día me lo devolverá, confío en mi espiritualidad, confío en el karma.

He salido del pozo, y ahora me doy cuenta de que el ego dominaba mi vida, que no era yo, y no me he dejado moldear por las balas, no pienso mostrarme destruida ante nadie, y ahora expongo lo que he aprendido estos siete meses:

  • La gran importancia de tener autoestima, nadie se imagina, y la sociedad lo ignora, lo importante que es esto, de verdad, no entiendo como algo como tal puede pasar tan desapercibido, incluso las revistas que me suelo comprar, ya no me aportan nada, busco la esencia, cada vez me importa menos lo superficial, todos los medios nos están destrozando y no nos damos cuenta, aunque de esto puedo hacer una entrada a parte porque tiene mucho contenido, pero autoestima por favor, autoestima!!
  • Tu vida personal es tuya y no le importa a nadie, si estás en pareja es eso, pareja, dos, nadie más, puedes tener una pelea un día con tu pareja y al día siguiente tan bien, no metas a nadie de por medio.
  • La gran importancia de tener cosas en común con alguien, tanto en la pareja como con los amigos, es primordial, si no hay nada en común, terminaras en un sofá en frente de la otra persona y cada una con el móvil.
  • La lealtad no siempre vale, si, uno de mis valores más importantes, ¿para que quieres darle lealtad a alguien que no lo tiene contigo? acabas aceptando limosnas, acabas sembrando en una tierra árida que no te va a dar ningún fruto, donde no puedas crecer, vete.
  • La honestidad y la amistad, he visto con mis propios ojos como gente se han puesto a matarse y luego hipócritamente los he visto tan panchos, una vez más veo el interés y la conveniencia, gente así, fuera.
  • El egoísmo sano, este es mi aprendizaje favorito, y tiene que ver con la autoestima.
  • La importancia de seguir tus sueños, de ir a por lo que mereces, de no permitir que nadie te diga que no puedes.
  • Ser como te de la gana, vestir como te de la gana, cuando pasas tiempo con restricciones y ya te encuentras sola es cuando valoras lo que eres y lo que realmente te gusta.
  • Asumir responsabilidades, si, tema complejo, ser consecuente con tus actos, aunque esto no lo he aprendido de mi experiencia sino de libros, se basa en no echar la culpa a los demás para manipular ni para conseguir objetivos, sino asumir la responsabilidad de lo que haces y liberar a la otra persona.
  • Como decía el principito: “no puedes odiar a todas las rosas porque una te pinchó”.
  • Todo, absolutamente todo pasa por algo, y lo que no pasa es por algo también, yo tenía que conocer a esa persona, yo estaba destinada a esa persona, la ruptura no fue culpa de nadie, tenía que pasar y punto.
  • Yo ya lo sabía, pero un perro es lo mejor que puedes tener.
  • LLegará una persona que te haga comprender el porqué no funcionó con la anterior, y será porque podrás ser tu mismo, y te aceptará tal y como eres.
  • Todo lo que hago, lo hago por mi, si pierdo peso, es por mi, si hago deporte es por mi, todo es por mi, por la búsqueda del bienestar y el equilibrio entre cuerpo y mente.
  • Esto siempre ha estado conmigo pero, la soledad es genial, es libertad, que no te engañen, está tan mal visto que la gente sea independiente, es pura envidia, lo que tú odies de ti lo vas a proyectar en la otra persona, lo que no te guste de ti lo vas a reprochar a la otra persona y al final todo el mundo acaba discutiendo consigo mismo, por que nadie tiene el coraje de ser independiente, de ser fuerte, y por lo tanto no soporta que la otra persona lo sea. ¿entendido?
  • Una vez leí que el odio y el rencor es como coger unas piedras ardiendo para tirárselo a tu enemigo, al final puedes que des o no, pero tu mano queda achicharrada. ¿De qué te sirve estar en lucha y en contra con el mundo? Sólo tienes esta vida, cógela y vive, vive y deja vivir.
  • No juzgues a nadie, no sabemos su historia, no sabemos por lo que ha pasado o está pasando, pasarlo mal ha acentuado más mi empatía, y tengo una gran consideración con todo el mundo que me rodea.
  • Sé amable.

Todo el mundo cuando le pasan decepciones y cosas similares terminan siendo unas “hijas de puta” y van de malotes por la vida, “es que me han hecho daño sabes?” mentira, tu condición es tu condición, tu corazón es tu corazón, lobo malo? lobo bueno? el que tú alimentes.

Lobo malo o lobo bueno, tú decides

Me voy a dar una oportunidad.

Hay cosas que no olvidaré, no olvidaré lo único verdadero que había en ti, y que tú siempre intentaste negar, nunca olvidaré esa mirada vacía, pero llena de amor por mi, lo sé, las decepciones que tuviste antes de mi definieron nuestra relación, fui tu salvavidas, y ahora me encuentro sola, se perfectamente cuales fueron tus intenciones, después de todo el tiempo que pasamos juntos, no puedes negar lo evidente, te he visto reír, te he visto llorar, te he visto abrazado a mi noches enteras, te he visto en las buenas y en las malas, te he visto intentar cocinar, te he visto ardiendo, te he visto frío, te he visto distante, te he visto llegar al cielo,  ¿A mi me vas a mentir?

Y recuerdo el dolor que sentí, esa piedra constante en mi corazón, esas noches dormida con lágrimas en los ojos, esas mañanas despertando como si de un susto se tratase, ese sobresalto continuo, esa angustia de ver el móvil sin mensajes, día tras día, canciones que no podía compartir, sonrisas que no podía compartir, películas, vistas, comidas, anécdotas, pensamientos que no podía compartir, y tuve que ver como él si podía compartir fríamente eso fácilmente con alguien, tuve que ver lo poca cosa que fui para él, como si fuera un peso que se había quitado de encima, y nunca se valoró nada de lo que hice, no se valoró mi atención, mis caricias, mi amor real y puro y sincero, mis regalos, mis detalles, mis palabras, esas tardes en las que me quedaba mirándole embobada y él me preguntaba “porqué me miras así?” acompañado de su cara de extrañeza y su media sonrisa, mis risas sobre sus eructos y pedos, ¿qué chica se ríe de eso? ninguna, al menos con tanto amor como lo hice yo, esas noches en el cine, viendo sólo esas películas que a él le gustaban, esos abrazos por la espalda mientras él trabajaba, mi apoyo constante en lo que amaba incluso cuando a los demás no le gustaba, recordarle a cada momento su tratamiento, la comida que prefería, mi lealtad absoluta, mi entrega absoluta, parece que nada de eso se valoró, quizás si me hubiera vestido de otra forma aquél día, la cosa hubiera cambiado, quizás si le hubiera callado con un beso la cosa hubiera sido diferente, pero todo me ha llevado hasta aquí, él por un camino y yo por otro, intento recordarle con cariño, intento mantener la calma, pero el dolor y la rabia se entrometen, no es rabia por algo que yo hubiera hecho para que esto no hubiera ocurrido, es rabia por lo poco que he sido para él, por haberme hecho sentir después de la ruptura como algo fácil de olvidar, como si hubiera sido un beneficio para él, y al acabarse el interés y el beneficio, ya no sirviera, y por todo lo que me enteré de él después, no tiene nombre, yo no merecía eso, para nada.

Ahora va a ser la última vez que le mire, tengo que romper toda esperanza de verle de nuevo en mi vida, tengo que seguir adelante, de lo único que me culpo es de haberle visto como algo para siempre, como alguien especial, como un todo para mi, mientras que lo que nunca quise ver, es que realmente fui una chica más en su vida, alguien con quien se rompen los lazos, y aunque duela, no volver a ella nunca más. Y así es la vida, hay personas que entran en tu vida por algo y cuando se van también es por algo, pero lo triste es que no lo veo como que he perdido una pareja, sino como que he perdido a un amigo, pero la vida sigue, y esta etapa creo que ya debe de terminar, he estado expectante hasta el último momento, he estado ahí incluso cuando él no ha estado, y viendo oportunidades donde ni siquiera los había, han pasado ya siete meses desde que me dejó, y si, digo dejó, porque yo nunca quise dejarlo, y aunque ahora se que estoy mejor sin él, nunca quise que la cosa acabara de esta forma, pero eso ya no está en mi mano, porque yo hice todo lo posible por él, lo único mal que hice fue ser sumisa, ingenua, y aceptar y bajar la cabeza, en vez de echarle cara y discutir más de vez en cuando, y tener esa chispa de llevar un par de días sin hablarnos.

Hay tantos sentimientos que no caben en palabras.

Me abro a lo nuevo, abrazo la vida, mojo mis pies en el agua y juego con la arena fina, siento la brisa en mi cara, y en mi pelo rubio se refleja el sol, haciendo a mi cabello parecer que está en llamas, y realmente estoy en llamas, es la chispa de la vida, que me toca y me quema, y es una chispa que muy pocos se atreven a tocar, porque quema y arrasa con todo lo conocido. 

Me voy a dar una oportunidad.

Barba Azul (o el fin de la ingenuidad)

Hoy te voy a contar un cuento:

“Erase una vez un hombre que tenía hermosas casas en la ciudad y en el campo, vajilla de oro y plata, muebles tapizados de brocado y carrozas completamente doradas; pero, por desgracia, aquel hombre tenía la barba azul: aquello le hacía tan feo y tan terrible, que no había mujer ni joven que no huyera de él.

Una distinguida dama, vecina suya, tenía dos hijas sumamente hermosas. Él le pidió una en matrimonio, y dejó a su elección que le diera la que quisiera. Ninguna de las dos quería y se lo pasaban la una a la otra, pues no se sentían capaces de tomar por esposo a un hombre que tuviera la barba azul. Lo que tampoco les gustaba era que se había casado ya con varias mujeres y no se sabía qué había sido de ellas.

Barba Azul, para irse conociendo, las llevó con su madre, con tres o cuatro de sus mejores amigas y con algunos jóvenes de la localidad a una de sus casas de campo, donde se quedaron ocho días enteros. Todo resultó tan bien, que a la menor de las hermanas empezó a parecerle que el dueño de la casa ya no tenía la barba tan azul y que era un hombre muy honesto. 

En cuanto regresaron a la ciudad se consumó el matrimonio.

Al cabo de un mes Barba Azul dijo a su mujer que tenía que hacer un viaje a provincias,que le rogaba que se divirtiera mucho durante su ausencia, que invitara a sus amigas, que las llevara al campo si quería y que no dejase de comer bien.

Éstas son -le dijo- las llaves de los dos grandes guardamuebles; éstas, las de la vajilla de oro y plata que no se saca a diario; éstas, las de mis cajas fuertes, donde están el oro y la plata; ésta, la de los estuches donde están las pedrerías, y ésta, la llave maestra de todos las habitaciones de la casa. En cuanto a esta llavecita, es la del gabinete del fondo de la gran galería del piso de abajo: abrid todo, andad por donde queráis, pero os prohíbo entrar en ese pequeño gabinete, y os lo prohíbo de tal suerte que, si llegáis a abrirlo, no habrá nada que no podáis esperar de mi cólera.

 

Ella prometió observar estrictamente cuanto se le acababa de ordenar, y él, después de besarla, sube a su carroza y sale de viaje.

Llegaron las hermanas y estuvieron cotilleando todas las habitaciones, la hermana menor dijo que su esposo le había prohíbo que abriera la puerta correspondiente a la llavecita, pero sus hermanas estaban intrigadas y la curiosidad les comía por dentro, al llegar a la puerta del gabinete, se detuvo un rato, pensando en la prohibición que su marido le había hecho, y considerando que podría sucederle alguna desgracia por ser desobediente; pero la tentación era tan fuerte, que no pudo resistirla: cogió la llavecita y, temblando, abrió la puerta del gabinete.

Al principio no vio nada, porque las ventanas estaban cerradas; después de algunos momentos empezó a ver que el suelo restos de sangre de las mujeres anteriores que había tenido Barba Azul. Creyó que se moría de miedo, y la llave del gabinete, que acababa de sacar de la cerradura, se le cayó de las manos.

Después de haberse recobrado un poco, recogió la llave, volvió a cerrar la puerta y subió a su habitación para reponerse un poco; pero no lo conseguía, de lo angustiada que estaba.

Habiendo notado que la llave estaba manchada de sangre, la limpió dos o tres veces, pero la sangre no se iba; por más que la lavaba e incluso la frotaba con arena y estropajo, siempre quedaba sangre, pues la llave estaba encantada y no había manera de limpiarla del todo: cuando se quitaba la sangre de un sitio, aparecía en otro.

Barba Azul volvió aquella misma noche de su viaje y dijo que había recibido cartas en el camino que le anunciaban que el asunto por el cual se había ido acababa de solucíonarse a su favor. Su mujer hizo todo lo que pudo por demostrarle que estaba encantada de su pronto regreso.

Al día siguiente, él le pidió las llaves, y ella se las dio, pero con una mano tan temblorosa, que él adivinó sin esfuerzo lo que había pasado.

-¿Cómo es que -le dijo- la llave del gabinete no está con las demás?

-Se me habrá quedado arriba en la mesa -contestó.

 

-No dejéis de dármela en seguida -dijo Barba Azul.

Después de aplazarlo varias veces, no tuvo más remedio que traer la llave.

Barba Azul, habiéndola mirado, dijo a su mujer:

-¿Por qué tiene sangre esta llave?

-No lo sé -respondió la pobre mujer, más pálida que la muerte.

-No lo sabéis -prosiguió Barba Azul-; pues yo sí lo sé: habéis querido entrar en el gabinete. Pues bien, señora, entraréis en él e iréis a ocupar vuestro sitio al lado de las damas que habéis visto.

Ella se arrojó a los pies de su marido, llorando y pidiéndole perdón con todas las muestras de un verdadero arrepentimiento por no haber sido obediente. Hermosa y afligida como estaba, hubiera enternecido a una roca; pero Barba Azul tenía el corazón más duro que una roca.

-Señora, debéis de morir -le dijo-, y ahora mismo.

-Ya que he de morir -le respondió, mirándole con los ojos bañados en lágrimas-, dadme un poco de tiempo para encomendarme a Dios.

-Os doy medio cuarto de hora -prosiguió Barba Azul-, pero ni un momento más.

Cuando se quedó sola, llamó a su hermana y le dijo:

-Ana, hermana mía (pues así se llamaba), por favor, sube a lo más alto de la torre para ver si vienen mis hermanos; me prometieron que vendrían a verme hoy, y, si los ves, hazles señas para que se den prisa.

La hermana Ana subió a lo alto de la torre y la pobre aflígida le gritaba de cuando en cuando:

-Ana, hermana Ana, ¿no ves venir a nadie?

Y su hermana Ana le respondía:

-No veo más que el sol que polvorea y la hierba que verdea.

Entre tanto Barba Azul, que llevaba un gran cuchillo en la mano, gritaba con todas sus fuerzas a su mujer:

-¡Baja en seguida o subiré yo a por ti!

-Un momento, por favor -le respondía su mujer; y en seguida gritaba bajito:

-Ana, hermana Ana, ¿no ves venir a nadie?

Y su hermana Ana respondía:

-No veo más que el sol que polvorea y la hierba que verdea.

-¡Vamos, baja en seguida -gritaba Barba Azul- o subo yo a por ti!

-Ya voy -respondía su mujer, y luego preguntaba a su hermana:

-Ana, hermana Ana, ¿no ves venir a nadie?

-Veo -respondió su hermana- una gran polvareda que viene de aquel lado.

-¿Son mis hermanos?

-¡Ay, no, hermana! Es un rebaño de ovejas.

-¿Quieres bajar de una vez? -gritaba Barba Azul.

-Un momento -respondía su mujer; y luego volvía a preguntar:

-Ana, hermana Ana, ¿no ves venir a nadie?

-Veo -respondió- dos caballeros que se dirigen hacia aquí, pero todavía están muy lejos.

-¡Alabado sea Dios! -exclamó un momento después-. Son mis hermanos; estoy hacíéndoles todas las señas que puedo para que se den prisa.

Barba Azul se puso a gritar tan fuerte, que toda la casa tembló.

La pobre mujer bajó y fue a arrojarse a sus pies, toda llorosa y desmelenada.

-Es inútil -dijo Barba Azul-, tienes que morir.

Luego, cogiéndola con una mano por los cabellos y levantando el gran cuchillo con la otra, se dispuso a cortarle la cabeza.

La pobre mujer, volviéndose hacia él y mirándolo con ojos desfallecientes, le rogó que le concediera un minuto para recogerse.

– No, no -dijo-, encomiéndate a Dios.

Y, levantando el brazo…

En aquel momento llamaron tan fuerte a la puerta, que Barba Azul se detuvo bruscamente; tan pronto como la puerta se abrió vieron entrar a dos caballeros que, espada en mano, se lanzaron directos hacia Barba Azul. Él reconoció a los hermanos de su mujer, el uno dragón y el otro mosquetero, así que huyó en seguida para salvarse; pero los dos hermanos lo persiguieron tan de cerca, que lo atraparon antes de que pudiera alcanzar la salida. Le atravesaron el cuerpo con su espada y lo dejaron muerto.

La pobre mujer estaba casi tan muerta como su marido y no tenía fuerzas para levantarse y abrazar a sus hermanos.”

Así es, todos en algún momento de nuestras vidas hemos sido como la hermana menor del cuento, esa ingenuidad hace que elijamos mal a nuestra pareja, ese miedo de desobedecer nos hace inmóviles, pero mira lo que pasa cuando cruzamos la puerta, vemos realmente como es barba azul, lo que puede ser la gran decepción de tu vida, se puede convertir en tu mayor lección, sales herida si, casi muerta, es posible, pero abrir los ojos a tal abuso y tal engaño, no tiene precio. A veces hay que mirar más allá de lo que tenemos en frente, y cruzar puertas para saber quien está realmente a nuestro lado.

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Barba Azul (o el fin de la ingenuidad)