HEY!

Cuando llegue uno de esos chicos buenos, terminarás de abrir los ojos. Ten cuidado: prepara unas gafas de sol, porque puede que tanta luz de primeras te ciegue. Pero cuando te acostumbres a vivir lo que siempre has querido pero que habías terminado por olvidar, te darás cuenta de todo lo que has aguantado sin necesidad.

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HEY!

Mi cuerpo es una jaula.

Mi cuerpo es una jaula que me impide bailar con la chica a quien quiero, pero mi mente tiene la llave.

Estoy de pie en un escenario de miedo y duda de uno mismo, es una obra vacía, pero ellos aplaudirán igualmente.

Vivo en una era que llama luz a la oscuridad. Aunque mi lenguaje está muerto, las formas siguen llenando mi cabeza.

Vivo en una era cuyo nombre no conozco. Aunque el miedo me mantiene en movimiento, aún así, mi corazón late tan despacio.

Mi cuerpo es una jaula, tomamos lo que nos dan.  Sólo porque has olvidado no significa que estés perdonada.

Vivo en una era que grita mi nombre por la noche, pero cuando llego a la entrada no hay nadie a la vista.

Vivo en una era que se ríe cuando bailo con la persona a la que quiero, pero mi mente tiene la clave.

Estás de pie junto a mi, mi mente tiene la clave.

Libera mi espíritu.

Libera mi espíritu.

(Arcade Fire)

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Mi cuerpo es una jaula.

Me voy a dar una oportunidad.

Hay cosas que no olvidaré, no olvidaré lo único verdadero que había en ti, y que tú siempre intentaste negar, nunca olvidaré esa mirada vacía, pero llena de amor por mi, lo sé, las decepciones que tuviste antes de mi definieron nuestra relación, fui tu salvavidas, y ahora me encuentro sola, se perfectamente cuales fueron tus intenciones, después de todo el tiempo que pasamos juntos, no puedes negar lo evidente, te he visto reír, te he visto llorar, te he visto abrazado a mi noches enteras, te he visto en las buenas y en las malas, te he visto intentar cocinar, te he visto ardiendo, te he visto frío, te he visto distante, te he visto llegar al cielo,  ¿A mi me vas a mentir?

Y recuerdo el dolor que sentí, esa piedra constante en mi corazón, esas noches dormida con lágrimas en los ojos, esas mañanas despertando como si de un susto se tratase, ese sobresalto continuo, esa angustia de ver el móvil sin mensajes, día tras día, canciones que no podía compartir, sonrisas que no podía compartir, películas, vistas, comidas, anécdotas, pensamientos que no podía compartir, y tuve que ver como él si podía compartir fríamente eso fácilmente con alguien, tuve que ver lo poca cosa que fui para él, como si fuera un peso que se había quitado de encima, y nunca se valoró nada de lo que hice, no se valoró mi atención, mis caricias, mi amor real y puro y sincero, mis regalos, mis detalles, mis palabras, esas tardes en las que me quedaba mirándole embobada y él me preguntaba “porqué me miras así?” acompañado de su cara de extrañeza y su media sonrisa, mis risas sobre sus eructos y pedos, ¿qué chica se ríe de eso? ninguna, al menos con tanto amor como lo hice yo, esas noches en el cine, viendo sólo esas películas que a él le gustaban, esos abrazos por la espalda mientras él trabajaba, mi apoyo constante en lo que amaba incluso cuando a los demás no le gustaba, recordarle a cada momento su tratamiento, la comida que prefería, mi lealtad absoluta, mi entrega absoluta, parece que nada de eso se valoró, quizás si me hubiera vestido de otra forma aquél día, la cosa hubiera cambiado, quizás si le hubiera callado con un beso la cosa hubiera sido diferente, pero todo me ha llevado hasta aquí, él por un camino y yo por otro, intento recordarle con cariño, intento mantener la calma, pero el dolor y la rabia se entrometen, no es rabia por algo que yo hubiera hecho para que esto no hubiera ocurrido, es rabia por lo poco que he sido para él, por haberme hecho sentir después de la ruptura como algo fácil de olvidar, como si hubiera sido un beneficio para él, y al acabarse el interés y el beneficio, ya no sirviera, y por todo lo que me enteré de él después, no tiene nombre, yo no merecía eso, para nada.

Ahora va a ser la última vez que le mire, tengo que romper toda esperanza de verle de nuevo en mi vida, tengo que seguir adelante, de lo único que me culpo es de haberle visto como algo para siempre, como alguien especial, como un todo para mi, mientras que lo que nunca quise ver, es que realmente fui una chica más en su vida, alguien con quien se rompen los lazos, y aunque duela, no volver a ella nunca más. Y así es la vida, hay personas que entran en tu vida por algo y cuando se van también es por algo, pero lo triste es que no lo veo como que he perdido una pareja, sino como que he perdido a un amigo, pero la vida sigue, y esta etapa creo que ya debe de terminar, he estado expectante hasta el último momento, he estado ahí incluso cuando él no ha estado, y viendo oportunidades donde ni siquiera los había, han pasado ya siete meses desde que me dejó, y si, digo dejó, porque yo nunca quise dejarlo, y aunque ahora se que estoy mejor sin él, nunca quise que la cosa acabara de esta forma, pero eso ya no está en mi mano, porque yo hice todo lo posible por él, lo único mal que hice fue ser sumisa, ingenua, y aceptar y bajar la cabeza, en vez de echarle cara y discutir más de vez en cuando, y tener esa chispa de llevar un par de días sin hablarnos.

Hay tantos sentimientos que no caben en palabras.

Me abro a lo nuevo, abrazo la vida, mojo mis pies en el agua y juego con la arena fina, siento la brisa en mi cara, y en mi pelo rubio se refleja el sol, haciendo a mi cabello parecer que está en llamas, y realmente estoy en llamas, es la chispa de la vida, que me toca y me quema, y es una chispa que muy pocos se atreven a tocar, porque quema y arrasa con todo lo conocido. 

Me voy a dar una oportunidad.

Estás justo donde tienes que estar.

Qué curiosa la vida oye, y que sabia, te pone mil veces la lección delante hasta que aprendes, da igual el número de veces, y da igual la forma de hacerlo, más suave o más brusca.

Son pequeños gestos, pequeños hechos, que no ya no duelen, pero te dan esa palmadita en la espalda diciéndote:

“Que sí, que estás aquí por algo, que estás genial, que estás radiante, que las pelusas y el polvo que te echaron ya no están, que te cortaron las alas, si,  que empequeñecieron tus ambiciones, que te dijeron que lo que querías no te lo merecías, que estabas apuntando lejos, que no te pusieras muy por lo alto, que no eres tanto… bah! ¿No te das cuenta? Ahora eres lo que alguien quiso en su momento, pero al no valorarte, ya no te tiene, de ninguna de las formas, y qué bien, celebra, celebra que has ganado, aunque nadie lo vea, celebra que estás viva, que el dolor poco a poco se va desvaneciendo, celebra que eres dueña de tus pensamientos y que nadie te lo puede arrebatar, celebra que estás haciendo las cosas por ti misma de una puta vez y no por nadie, celebra que nadie más se reirá de tus alpargatas, de tus creencias, de tus opiniones a veces ingenuas, celebra tu buena salud de ahora, tú perdida de peso, celebra tu inteligencia, celebra tus ambiciones, tu alegría, tu entusiasmo, celebra que no es ego, que no es inseguridad, que es una autoestima que va en aumento (y por fin!) celebra las miradas cuando te vean con tacones y un vestido ajustado, y sea para alguien que no pidió nada y por eso le diste todo.

Y hago a veces ciertos hechos, que parecen hipócritas, pero raramente, me salen del corazón, así sin más, será por mi bondad, por mi honestidad, por mi buen ser, por ser bonhomía si. 

Y lo último que voy a hacer, es culparme, si, culparme de haber amado y deseado a una persona durante tres años, e incluso el tiempo que no he estado con él, no debo sentir ni culpabilidad ni desprecio a mi misma, ¿por qué he de sentirlo? ¿Verguenza? tampoco. A pesar de mis defectos, a pesar de que la cosa iba mal, lo miraba y sentía tal amor que nunca vi la posibilidad de rendirme. Pero hoy tengo la mejor y sabía lección de vida que puedes tener.

Y como leí hace poco:

“¿Por qué he de estar triste? He perdido a gente que no me amaba, pero ellos perdieron a alguien que los amaba.”

Si has perdido a alguien , pero te has encontrado a ti mismo, tú has ganado.”

Estás justo donde tienes que estar.

Barba Azul (o el fin de la ingenuidad)

Hoy te voy a contar un cuento:

“Erase una vez un hombre que tenía hermosas casas en la ciudad y en el campo, vajilla de oro y plata, muebles tapizados de brocado y carrozas completamente doradas; pero, por desgracia, aquel hombre tenía la barba azul: aquello le hacía tan feo y tan terrible, que no había mujer ni joven que no huyera de él.

Una distinguida dama, vecina suya, tenía dos hijas sumamente hermosas. Él le pidió una en matrimonio, y dejó a su elección que le diera la que quisiera. Ninguna de las dos quería y se lo pasaban la una a la otra, pues no se sentían capaces de tomar por esposo a un hombre que tuviera la barba azul. Lo que tampoco les gustaba era que se había casado ya con varias mujeres y no se sabía qué había sido de ellas.

Barba Azul, para irse conociendo, las llevó con su madre, con tres o cuatro de sus mejores amigas y con algunos jóvenes de la localidad a una de sus casas de campo, donde se quedaron ocho días enteros. Todo resultó tan bien, que a la menor de las hermanas empezó a parecerle que el dueño de la casa ya no tenía la barba tan azul y que era un hombre muy honesto. 

En cuanto regresaron a la ciudad se consumó el matrimonio.

Al cabo de un mes Barba Azul dijo a su mujer que tenía que hacer un viaje a provincias,que le rogaba que se divirtiera mucho durante su ausencia, que invitara a sus amigas, que las llevara al campo si quería y que no dejase de comer bien.

Éstas son -le dijo- las llaves de los dos grandes guardamuebles; éstas, las de la vajilla de oro y plata que no se saca a diario; éstas, las de mis cajas fuertes, donde están el oro y la plata; ésta, la de los estuches donde están las pedrerías, y ésta, la llave maestra de todos las habitaciones de la casa. En cuanto a esta llavecita, es la del gabinete del fondo de la gran galería del piso de abajo: abrid todo, andad por donde queráis, pero os prohíbo entrar en ese pequeño gabinete, y os lo prohíbo de tal suerte que, si llegáis a abrirlo, no habrá nada que no podáis esperar de mi cólera.

 

Ella prometió observar estrictamente cuanto se le acababa de ordenar, y él, después de besarla, sube a su carroza y sale de viaje.

Llegaron las hermanas y estuvieron cotilleando todas las habitaciones, la hermana menor dijo que su esposo le había prohíbo que abriera la puerta correspondiente a la llavecita, pero sus hermanas estaban intrigadas y la curiosidad les comía por dentro, al llegar a la puerta del gabinete, se detuvo un rato, pensando en la prohibición que su marido le había hecho, y considerando que podría sucederle alguna desgracia por ser desobediente; pero la tentación era tan fuerte, que no pudo resistirla: cogió la llavecita y, temblando, abrió la puerta del gabinete.

Al principio no vio nada, porque las ventanas estaban cerradas; después de algunos momentos empezó a ver que el suelo restos de sangre de las mujeres anteriores que había tenido Barba Azul. Creyó que se moría de miedo, y la llave del gabinete, que acababa de sacar de la cerradura, se le cayó de las manos.

Después de haberse recobrado un poco, recogió la llave, volvió a cerrar la puerta y subió a su habitación para reponerse un poco; pero no lo conseguía, de lo angustiada que estaba.

Habiendo notado que la llave estaba manchada de sangre, la limpió dos o tres veces, pero la sangre no se iba; por más que la lavaba e incluso la frotaba con arena y estropajo, siempre quedaba sangre, pues la llave estaba encantada y no había manera de limpiarla del todo: cuando se quitaba la sangre de un sitio, aparecía en otro.

Barba Azul volvió aquella misma noche de su viaje y dijo que había recibido cartas en el camino que le anunciaban que el asunto por el cual se había ido acababa de solucíonarse a su favor. Su mujer hizo todo lo que pudo por demostrarle que estaba encantada de su pronto regreso.

Al día siguiente, él le pidió las llaves, y ella se las dio, pero con una mano tan temblorosa, que él adivinó sin esfuerzo lo que había pasado.

-¿Cómo es que -le dijo- la llave del gabinete no está con las demás?

-Se me habrá quedado arriba en la mesa -contestó.

 

-No dejéis de dármela en seguida -dijo Barba Azul.

Después de aplazarlo varias veces, no tuvo más remedio que traer la llave.

Barba Azul, habiéndola mirado, dijo a su mujer:

-¿Por qué tiene sangre esta llave?

-No lo sé -respondió la pobre mujer, más pálida que la muerte.

-No lo sabéis -prosiguió Barba Azul-; pues yo sí lo sé: habéis querido entrar en el gabinete. Pues bien, señora, entraréis en él e iréis a ocupar vuestro sitio al lado de las damas que habéis visto.

Ella se arrojó a los pies de su marido, llorando y pidiéndole perdón con todas las muestras de un verdadero arrepentimiento por no haber sido obediente. Hermosa y afligida como estaba, hubiera enternecido a una roca; pero Barba Azul tenía el corazón más duro que una roca.

-Señora, debéis de morir -le dijo-, y ahora mismo.

-Ya que he de morir -le respondió, mirándole con los ojos bañados en lágrimas-, dadme un poco de tiempo para encomendarme a Dios.

-Os doy medio cuarto de hora -prosiguió Barba Azul-, pero ni un momento más.

Cuando se quedó sola, llamó a su hermana y le dijo:

-Ana, hermana mía (pues así se llamaba), por favor, sube a lo más alto de la torre para ver si vienen mis hermanos; me prometieron que vendrían a verme hoy, y, si los ves, hazles señas para que se den prisa.

La hermana Ana subió a lo alto de la torre y la pobre aflígida le gritaba de cuando en cuando:

-Ana, hermana Ana, ¿no ves venir a nadie?

Y su hermana Ana le respondía:

-No veo más que el sol que polvorea y la hierba que verdea.

Entre tanto Barba Azul, que llevaba un gran cuchillo en la mano, gritaba con todas sus fuerzas a su mujer:

-¡Baja en seguida o subiré yo a por ti!

-Un momento, por favor -le respondía su mujer; y en seguida gritaba bajito:

-Ana, hermana Ana, ¿no ves venir a nadie?

Y su hermana Ana respondía:

-No veo más que el sol que polvorea y la hierba que verdea.

-¡Vamos, baja en seguida -gritaba Barba Azul- o subo yo a por ti!

-Ya voy -respondía su mujer, y luego preguntaba a su hermana:

-Ana, hermana Ana, ¿no ves venir a nadie?

-Veo -respondió su hermana- una gran polvareda que viene de aquel lado.

-¿Son mis hermanos?

-¡Ay, no, hermana! Es un rebaño de ovejas.

-¿Quieres bajar de una vez? -gritaba Barba Azul.

-Un momento -respondía su mujer; y luego volvía a preguntar:

-Ana, hermana Ana, ¿no ves venir a nadie?

-Veo -respondió- dos caballeros que se dirigen hacia aquí, pero todavía están muy lejos.

-¡Alabado sea Dios! -exclamó un momento después-. Son mis hermanos; estoy hacíéndoles todas las señas que puedo para que se den prisa.

Barba Azul se puso a gritar tan fuerte, que toda la casa tembló.

La pobre mujer bajó y fue a arrojarse a sus pies, toda llorosa y desmelenada.

-Es inútil -dijo Barba Azul-, tienes que morir.

Luego, cogiéndola con una mano por los cabellos y levantando el gran cuchillo con la otra, se dispuso a cortarle la cabeza.

La pobre mujer, volviéndose hacia él y mirándolo con ojos desfallecientes, le rogó que le concediera un minuto para recogerse.

– No, no -dijo-, encomiéndate a Dios.

Y, levantando el brazo…

En aquel momento llamaron tan fuerte a la puerta, que Barba Azul se detuvo bruscamente; tan pronto como la puerta se abrió vieron entrar a dos caballeros que, espada en mano, se lanzaron directos hacia Barba Azul. Él reconoció a los hermanos de su mujer, el uno dragón y el otro mosquetero, así que huyó en seguida para salvarse; pero los dos hermanos lo persiguieron tan de cerca, que lo atraparon antes de que pudiera alcanzar la salida. Le atravesaron el cuerpo con su espada y lo dejaron muerto.

La pobre mujer estaba casi tan muerta como su marido y no tenía fuerzas para levantarse y abrazar a sus hermanos.”

Así es, todos en algún momento de nuestras vidas hemos sido como la hermana menor del cuento, esa ingenuidad hace que elijamos mal a nuestra pareja, ese miedo de desobedecer nos hace inmóviles, pero mira lo que pasa cuando cruzamos la puerta, vemos realmente como es barba azul, lo que puede ser la gran decepción de tu vida, se puede convertir en tu mayor lección, sales herida si, casi muerta, es posible, pero abrir los ojos a tal abuso y tal engaño, no tiene precio. A veces hay que mirar más allá de lo que tenemos en frente, y cruzar puertas para saber quien está realmente a nuestro lado.

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Barba Azul (o el fin de la ingenuidad)

Ex novios que te cambian la vida.

Me acuerdo cuando le conocí, una noche me dijo que después de haber estado con varias chicas, había aprendido, y que por lo tanto, yo era la beneficiada. Y me lo dijo así, y yo me quedé con una seguridad pensando “pues mira, las cosas van a ir bien con este chico, porque realmente, me gusta de verdad”, y me quedé tranquila y le sonreí.

Pero todo cambió a los tres años justos, que me dejó, después de haberme dejado previamente cuatro veces, y cuatro veces que volví con él, y si, el amor es tan ciego, te ciega tanto, amas tanto con los ojos vendados, que antepones estar con él, al bienestar de una misma.

Si hubiera anotado cada cosa que me dijo, a día de hoy tendría un libro, y lo hubiera titulado “Mentiras bañadas de miel y látigos”, mentiras bañadas de miel porque algunas mentiras me hubieran gustado que fueran verdad, como los tantos te quiero que me dijo, y látigos porque había mentiras que me golpeaban el alma como látigos.

¿Sabéis cuál es mi mentira favorita? Él tenía, y tiene, claro que sí, un amiga de la infancia, más bien como él lo llama, “mi ex de cuando tenía 13 años”, muy mono todo, que aún conserva, pues durante la relación conmigo, él hablaba muy de vez en cuando con esta chica, y yo cuando la vi en fotos, pensé “Hostia, que guapetona, que alta y delgada, justo como a él le gustan las chicas” y empecé a mosquearme, mi autoestima iba decreciendo, y me sentía poco valorada y mal, y se lo comenté a él, él me dijo que no me preocupase, que sólo era una buena amiga con la que se llevaba muy bien, y él me decía constantemente que la tenía que conocer, que era una chica genial, pues bien, quedó una noche con ella, se fueron de copas hasta las tantas, y adivinad, ¿dónde estaba yo? acostada en mi camita. Luego, no podía enfadarme, no podía montar una escena, por que claro, es solo una amiga, ¿-no-pasa-nada-verdad-? Y una de las veces que me dejó, volvieron a hablarse, no sé si quedaron, a estas alturas poco importa ya, pero la gran mentira viene ahora, después de quedar yo ante él como una loca celosa, cuando me dejó definitivamente, me entero de que si, de que él si sentía algo por ella, que tenía con ella una afinidad que no tenía conmigo, ¿por qué? ¿por qué? ¿por qué no me pude enterar de esto antes? ¿por qué? ¿por qué me valoré tan poco y fui corriendo a sus brazos cuando me había hecho pedazos? Y lo peor es que él lo admitió, si, muy triste, él me dijo que si, que tenía que haber sido más sincero conmigo. Y pensar que él va por la vida presumiendo de valores, presumiendo de algo que carece. 

Además, el sigue insistiendo que me quiere, no amigo no, eso no es querer, eso no es ni por asomo amar, a día de hoy, no sé con quien he estado, me da la sensación de que he estado con un fantasma, borré sus fotos, y al mirarlo, no lo reconocía, me sentía helada al ver su rostro, una mirada vacía, sin amor, sin ilusión, sin esperanza, sin nada. Sólo fui el clavo que saca otro clavo, eso es lo único que saco en conclusión. Pero se ha equivocado, pues sigo pensando que soy la chica que debería de haber amado y respetado, ya que cuesta encontrar a alguien con empatía y valores en este mundo, yo si presumo, porque tengo esos valores, él no encontrará a alguien con lealtad, con atención, que esté cada por tres recordándole sus pastillas, su salud, lo importante, que pasee por la calle y que vea algo y que sin más, por haberle recordado a él, se lo regale.

Lo que él pide está a la vuelta de la esquina, faldas cortas, vestidos ajustados, tacones y maquillaje, eso lo puedes encontrar en cualquier sitio, pero, ¿Y los valores que yo le di? ¿eso lo podrá encontrar? cuando hoy en día, la mayoría de chicas quieren a un chico con trabajo, casa y coche. Y yo viví con él sin tener nada, por que al tenerlo a él, sentía que lo tenía todo.

El caso es que, él lo ha decidido así, y al final, él me pierde a mi, pero yo he ganado una gran lección de vida, una lección de amor propio, de dignidad, de orgullo, de coraje, de sobrevivir, de superación, de ser yo misma, de no permitirle a nadie que me diga  que no merezco lo que deseo por ser difícil, de no permitirle a nadie que me diga como vestir, de como peinarme, de como ser, de asumir culpas que no son mías. Por que yo le acepté tal y como era, incluso con las malas, y él a mi no.

Y después de dejarme, no tardó mucho en buscarse a alguien con quien pueda fornicar, que eso es lo que a él realmente le importa, él dice que no y que no, pero yo tengo mucha intuición y lo conozco bastante como para que tenga los cojones de mentirme a la cara, si tan importante es para él su profesión que tanto le han costado a sus padres darle la formación, ¿qué hace malgastando su tiempo valioso en ir detrás de las chicas como si tuviera 18 años? Si tanto le importa su profesión que se dedique en cuerpo y alma en algo que ama, y que demuestre a todos que están equivocados, al fin y al cabo aunque haya sido mi gran decepción, y aún tenga dolor, no le guardo rencor, porque gracias a esa decepción soy poco a poco la mujer que quiero ser, en toda mi esencia.

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Ex novios que te cambian la vida.

PAS: Personas Altamente Sensibles

Después de toda una vida sintiéndome incomprendida, de percibir las cosas de manera muy profunda, de ser demasiado intuitiva, de tener unas emociones muy a flor de piel, y de llorar fácilmente, he llegado a la conclusión de que soy PAS, si, PAS son las personas altamente sensibles, no es una enfermedad, no es un trastorno, dicen que es un don que pocos tenemos.

Aquí expongo las características de los PAS:

  1. Somos muy intuitivos: Es decir, intuimos fácilmente lo que está pasando a nuestro alrededor, leemos entre líneas el ambiente.
  2. Apreciamos las sutilezas con facilidad: Esto tiene que ver con nuestra intuición, detectamos pequeños detalles como por ejemplo, si alguien nos miente, si esconden algo.
  3. Somos muy empáticos. Tenemos una fuerte conexión emocional con las personas con las que nos rodeamos, incluso si esa persona está callada, percibimos su estado de ánimo.
  4. Solemos ser introvertidos: Podemos permanecer tiempo a solas, que no se acaba el mundo, disfrutamos de nuestro espacio, de nuestra soledad, de estar con nosotros mismos.
  5. Solemos tener un sensibilidad especial por las artes: Esto lo he vivido y comprobado, y esta es la razón por la que me di cuenta, cuando veo una película, escucho determinadas canciones, veo ciertas obras de arte, siento una inmensidad indescriptible, un poder y un coraje que me hace sentir que puedo con todo.

Estas son algunas de las características más comunes, además de lo evidente, sonreímos y lloramos con facilidad, y podemos expresar abiertamente y de forma eficaz nuestros sentimientos y emociones. 

En conclusión puedo decir que somos unas personas extraordinarias, con una capacidad envidiable, un don, y debemos de estar agradecidos por ello, incluso aunque nos haga más vulnerables, tenemos la capacidad de ver la vida desde otra perspectiva, y de percibir y sentir las cosas hasta lo más profundo de nuestra alma.

PAS: Personas Altamente Sensibles