Estás justo donde tienes que estar.

Qué curiosa la vida oye, y que sabia, te pone mil veces la lección delante hasta que aprendes, da igual el número de veces, y da igual la forma de hacerlo, más suave o más brusca.

Son pequeños gestos, pequeños hechos, que no ya no duelen, pero te dan esa palmadita en la espalda diciéndote:

“Que sí, que estás aquí por algo, que estás genial, que estás radiante, que las pelusas y el polvo que te echaron ya no están, que te cortaron las alas, si,  que empequeñecieron tus ambiciones, que te dijeron que lo que querías no te lo merecías, que estabas apuntando lejos, que no te pusieras muy por lo alto, que no eres tanto… bah! ¿No te das cuenta? Ahora eres lo que alguien quiso en su momento, pero al no valorarte, ya no te tiene, de ninguna de las formas, y qué bien, celebra, celebra que has ganado, aunque nadie lo vea, celebra que estás viva, que el dolor poco a poco se va desvaneciendo, celebra que eres dueña de tus pensamientos y que nadie te lo puede arrebatar, celebra que estás haciendo las cosas por ti misma de una puta vez y no por nadie, celebra que nadie más se reirá de tus alpargatas, de tus creencias, de tus opiniones a veces ingenuas, celebra tu buena salud de ahora, tú perdida de peso, celebra tu inteligencia, celebra tus ambiciones, tu alegría, tu entusiasmo, celebra que no es ego, que no es inseguridad, que es una autoestima que va en aumento (y por fin!) celebra las miradas cuando te vean con tacones y un vestido ajustado, y sea para alguien que no pidió nada y por eso le diste todo.

Y hago a veces ciertos hechos, que parecen hipócritas, pero raramente, me salen del corazón, así sin más, será por mi bondad, por mi honestidad, por mi buen ser, por ser bonhomía si. 

Y lo último que voy a hacer, es culparme, si, culparme de haber amado y deseado a una persona durante tres años, e incluso el tiempo que no he estado con él, no debo sentir ni culpabilidad ni desprecio a mi misma, ¿por qué he de sentirlo? ¿Verguenza? tampoco. A pesar de mis defectos, a pesar de que la cosa iba mal, lo miraba y sentía tal amor que nunca vi la posibilidad de rendirme. Pero hoy tengo la mejor y sabía lección de vida que puedes tener.

Y como leí hace poco:

“¿Por qué he de estar triste? He perdido a gente que no me amaba, pero ellos perdieron a alguien que los amaba.”

Si has perdido a alguien , pero te has encontrado a ti mismo, tú has ganado.”

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